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domingo, 9 de noviembre de 2008

AIRE PARA PODER VIVIR...

El otro día descubrí un blog que me llegó a lo más profundo del alma.
Todo un ejemplo de vida, de coraje y de lucha...
Su autora se llama Alicia, ella misma presenta así su blog:

Soy Alicia, tengo 43 años y desde hace mas de 3 años me diagnosticaron un cáncer de mama metastásico. A partir de ese momento empecé a vivir. Este blog nace hoy mientras estoy internada en una clinica en la ciudad de Bogota donde vivo y respiro. Solo quiero contar cómo se respira de diferente cuando hay cada vez menos oxigeno...

Y respiro.
Los mensajes que recibo me llenan de alegría, la mayoría me provocan las lágrimas, de emoción, de gratitud. No esperaba tener tantos corazones amigos haciendo fuerza e inclusive los corazones de quienes nunca he conocido.
Gracias a los extraños por la cercanía, por la palabra amable, por la esperanza.
Gracias a los amigos por el reconocimiento, por seguir estando ahí en los días de invierno.
Gracias a la chama, la cuñada, por ese extenso mensaje tan sentido.
Los brazos y los abrazos que he tenido en este camino, han sido mi fortaleza.
Hoy escribo tarde, ya es de noche, porque el cansancio es extremo. Pero paradójicamente, el estar cumpliendo con la ilusión de escribir, me anima, me motiva al esfuerzo. Ese blog, es solo el resultado de una intención. El Universo, cuando quieres algo, confluye para que lo logres.
Que el Universo siga atento a mis intenciones. A mis profundos deseos, a mis súplicas.
Tengo sueño. Y también un sueño.


Creo que merece la pena leerlo y guardarlo entre nuestros "favoritos" de internet. Como merece la pena escribirle un mensaje de aliento a alguien que sin duda se lo merece y que con sus palabras, sencillas, pero bellas y llenas de sabiduría, nos hacen replantearnos el valor que damos a las cosas de esta vida.

Como ya te dije en un comentario, recibe desde aquí, Alicia, un poquito de mi brisa que te ayude a respirar....

LINK DEL BLOG:
http://www.librodearena.com/pensarbonito/blog

viernes, 24 de octubre de 2008

RELATO: EL HOMBRE DEL SACO por Joan




Dando una nueva calada a su cigarrillo, Julia, se convenció de que abandonaría el lugar en cuanto acabase de fumar.


La reunión no había salido tal y como ella lo había previsto. Simplemente, lo que comenzó siendo una animada fiesta de risas y divertidas anécdotas, había desembocado en una, para ella, aburrida y trascendental conversación sobre el Más Allá y lo Sobrenatural.


En aquel momento, sus amigos, debatían con ímpetú sobre algo que, a ella, le parecía un ridículo y absurdo mito infantil sin mayor transcendencia o importancia...


- Pues yo pensaba que se trataba solamente de una leyenda - dijo uno de los invitados abriendo los ojos en gesto de sorpresa-


- No, aunque los hechos llegaron a diluirse en cientos de mitos y leyendas distintos, se sabe, a ciencia cierta, que todo tiene su origen en una serie de personajes reales que aterrorizaron nuestro pais hasta mediados del siglo pasado - le contestó otro de ellos con tono de misterio y solemnidad - Se trata de los temidos Sacamantecas, personas sin escrúpulos surgidas de la más absoluta de las miserias que se dedicaron a raptar niños mientras dormían... los metían, aún vivos en grandes y sucios sacos y los llevaban a sus guaridas... Allí, los pequeños eran cruelmente asesinados para poder extraer su sangre, grasas y entrañas que luegon vendían a las clases más pudientes, amparados por la superstición de que estas sustancias orgánicas otorgaban salud y juventud a quienes las poseyeran...


- Bueno, queridos - interrumpió Julia mientras apagaba su cigarrillo - creo que debo marcharme ya, antes de que se haga más tarde, no sea que el hombre del saco no me encuentre en la cama...


Tras cinco eternos minutos de despedidas e insistencias para que se quedase un rato más, Julia consiguió salir de la casa. En cuanto se cerró la puerta, detrás de ella, respiró hondo y pudo disfrutar de una placentera, aunque exagerada, sensación de liberación. Llegó hasta el coche, se acomodó en su interior y arrancó el motor. Ahora le esperaba un incómodo viaje desde aquella casita de campo hasta la ciudad. En poco más de media hora llegaría a su hogar... o eso, al menos, era lo que ella pretendía...


Había anochecido y, en aquella sinuosa y estrecha carretera comarcal, parecía ser más de noche que en otros lugares. Dos densas hileras de árboles sin hojas, a ambos lados de la carretera, extendían sus ramas, como dedos, al oscuro firmamento. Las luces de los faros a duras penas iluminaban el asfalto. El desolador y amenazante paisaje que ofrecían los parabrisas del coche, unido a que, aquel mes de octubre, estaba siendo más frio de lo habituado, hicieron que Julia encendiese la calefacción.


Durante diez minutos, la música de su reproductor consiguió, hacerle el viaje más placentero. Logró abstraerla de la frustrada reunión de amigos, de la que huía, y del terrorífico paisaje por el que se veía obligada a circular.


Entonces, cuando fue a echar mano de su bolso, para buscar, dentro de él, un pañuelo, fue cuando se dió cuenta.


Echó, en voz alta, un par de maldiciones mientras miraba de reojo al asiento del copiloto. ¿Dónde estaba su bolso? En aquellos momentos no podía recordar si lo había cogido o lo había dejado olvidado en la casa de sus amigos. Las llaves del coche, obviamente, las estaba usando pero... ¿las había sacado del bolso, dentro del coche, o las traía ya en la mano? Quizás el bolso se hubiera caido bajo el asiento del coche....


Se inclinó un poco hacia su derecha tratando de tantear el suelo del coche bajo el asiento contiguo. Como no alcanzaba decidió agacharse un poco más y, tras echar una mirada al frente y combrobar que se encontraba en un largo tramo recto, retiró su vista de la carretera durante un solo segundo para poder alcanzar el hueco que deseaba inspeccionar.


Entonces le vió.


Apareció, súbitamente, frente a ella, como surgido de la nada.


Sin poder evitarlo, le golpeó fuertemente con el coche, que siguió avanzando todavía, por la inercia, unos cuantos metros más.


Consiguió frenar.


Frenar, respirar, gritar y empezar a asumir y tratar de entender lo que había ocurrido.


Miró hacia atrás, primero a través de los retrovisores y luego girando su cuerpo hacia atrás, pero no veía nada...


Estaba asustada, pero tenía que salir... había atropellado a alguien... podía necesitar su ayuda...


Sin estar muy segura de ello, consiguió salir torpemente del coche, llevando consigo una, no demasiado potente, linterna.


- Oiga... ¿se encuentra bien?... - gritó a la oscuridad con voz entrecortada.


Avanzo unos pasos y el haz de su linterna le permitió distinguir a unos metros un cuerpo sobre el asfalto.


El cuerpo se movía... no estaba muerto...


Aceleró sus pasos para prestar su auxilio al accidentado, pero enseguida se paró en seco...


La temperatura de su cuerpo descendió a la vez que cientos de terminaciones nerviosas erizaron todos y cada uno de los vellos de su piel. El fuerte sonido de sus desbocados latidos le impidieron distinguir otros sonidos de su alrededor. Su boca se secó de golpe y sus ojos se agrandaron tratando de procesar el horror que estaban viendo...


El extraño, al que había atropellado, había conseguido ponerse en pie.


Caminaba, lentamente, tambaleandose, acercandose poco a poco al lugar donde ella se encontraba.


Vestía un largo abrigo viejo, sucio y roído. En la cabeza, un ancho sombrero que impedía ver su rostro. Su mano derecha agarraba firmemente un largo cuchillo de carnicero con unas extrañas manchas oscuras sobre su filo.... ... con la izquierda, arrastraba un enorme y, tambien, manchado saco...


Sin saber ni como lo hizo, consiguió salir del estado de trance que la había dominado.


Cuando tan solo faltaban unos pocos pasos para que aquel siniestro personaje la alcanzara, giró sobre si misma y echó a correr hacia el coche, mirando continuamente hacia atrás...


El inquietante hombre del cuchillo y el saco, todavía inestable y tambaleante, pareció acelerar, tambien, su marcha, en la medida que le permitían sus posibilidades.


Julia se introdujo dentro del vehículo, y sin preocuparse de nada más, intentó dar al contacto... pero no conseguía arrancar el motor del coche...


Volvió a intentarlo... sin resultado... El frío... la humedad... los nervios... más intentos...


Por fin el coche se puso en marcha.


Sin poder parar de llorar, en un estallido de horror, histeria y desesperación pisó el acelerador y no paró hasta sentirse a salvo de sus miedos amparada por el discreto bullicio nocturno del centro de la ciudad.


Un poco más calmada aparcó su coche en una concurrida avenida.


La tensión había sido tan brutal que le había impedido pensar durante el resto del trayecto. Fueron largos minutos de viaje volcando todo su empeño en huir... en ponerse a salvo...


Pero, en estos momentos, tenía que tomar una decisión, una determinación de cómo afrontar lo que le había ocurrido.


Como no le apetecía encerrarse en su casa, decidió meterse en una de las cafeterías del paseo para poder pensar acompañada de una reconfortante taza de café.


Durante los veinte minutos que permaneció en aquel cálido y protector lugar, varias opciones rondaron por la cabeza de Julia.


En primer lugar pensó que debería acudir a la policía.

Pero tenía miedo ¿y si no la creían?

Le harían perder toda la noche entre declaraciones e investigaciones...

Además, en el peor de los casos ¿y si el hombre atropellado hubiera muerto despues de su huida? ¿la acusarían entonces de homicidio y omisión de ayuda?....


¿Podría, entonces, ella, volver a casa confiando en que cuando encontraran el cadaver, al tratarse de un mendigo, no le dieran mayor importancia y no abrieran una investigación?....


Porque debía de tratarse de un mendigo... no podía ser de otra forma...


Ella se había asustado al verle levantarse, en la oscuridad, bajo la tenue luz de la linterna... con ese cuchillo... y ese saco... pero de todos es sabido que algunos mendigos se dedican a cazar conejos en los campos de las afueras de la ciudad...


Esas manchas que parecían... que eran sangre... podían ser de su propia sangre, por el accidente...


Se dirigia hacia tí... ¿a pedirte ayuda?


En esos momentos pensó que no podía hacer nada por sí misma... necesitaba más que nunca a sus amigos... eso haría... aunque no le apetecía nada volver a recorrer la siniestra carretera volvería a la casa de campo, les contaría lo ocurrido y, entre todos, decidirían lo que hacer... en todo caso no estaría sola si no en compañía que era lo que más anhelaba en esos momentos...


Tras acabarse su café y pagar en la barra emprendió el viaje de regreso.


La música, a todo volumen, le ayudó a mitigar, un poco, el terror y la tensión que la superaban.


Oscuridades y sombras caprichosas la sobresaltaban en cada instante, temiendo encontrarse, de un momento a otro, con el cadáver atropellado de su víctima o, lo que era peor, con aquel siniestro personaje con el que, estaba convencida, que tendría pesadillas el resto de su vida.


Pero no ocurrió nada.


Llegó a la casa y respiró aliviada.


Ahora todo se veía mucho más fácil, menos grave... no había muertos... no había hombres del saco... tal vez sería mejor, incluso, si ella no contase nada de lo vivido... diría que había regresado para recoger su bolso olvidado... no merecía la pena... tan solo había sido un accidente sin importancia que ella había magnificado por culpa de las circunstancias...


Notó entonces algo extraño.


Se dió cuenta que algo no iba bien.


El lugar se encontraba sumido en un inquietante silencio...


¿No se suponía que sus amigos estaban dentro de la casa conversando?¿Por qué no podía oir sus voces?¿Por qué las luces estaban apagadas?


Cuando ella, hacía ya más de una hora, salió de la casa, de camino al coche podía todavía escuchar la animada conversación de sus amigos y las luces del salón brillaban intensas en la oscuridad.


Ahora, los únicos sonidos que podía escuchar eran los propios de la noche en el campo y, de la casa, solo un ténue resplandor se filtraba entre las cortinas de la ventana del salón.


Caminó lentamente, con el corazón encogido, hacia la puerta de la casa temiendo encontrarse con lo que, sin duda, se encontraría.


Llegó hasta allí... contuvo la respiración y llamó a la puerta...


Nadie contestó... volvió a llamar... esta vez más fuerte...


Escuchó un ruido en el interior... alguien acercándose a la puerta...


Y la puerta se abrió de golpe....


Allí, encontró a uno de sus amigos que, con cara de sorpresa y una tímida sonrisa la invitó a pasar.


Aún desconcertada, una vez dentro, se reunió con el resto de la gente y, al fin, salió de dudas.


Hacía un rato que se había acabado el hielo. Tres de los invitados se habían ofrecido a ir a la ciudad a comprarlo para poder continuar con la fiesta. Aún no habían regresado, aunque estaban a punto de hacerlo. El resto, mientras esperaban, habían decidido apagar las luces y ponerse a ver una aburrida pelicula de la tele, recostados en el sofá, de ahí que la casa se mostrara tan oscura y silenciosa.


Julia, según lo último que había decidido, les explicó que su regreso había sido causado por el olvido de su bolso pero, mientras rehusaba las peticiones de sus amigos para que se quedase a dormir en la casa, volvió a pensar en el terror que había sufrido al pensar que el merodeador había hecho de las suyas con sus amigos, indefensos y desprotegidos en aquella solitaria cabaña...


Pensó, tambien, en sus otros amigos atravesando aquella carretera de pesadilla sin saber los peligros que acechan en ella mientras conducían a toda prisa tratando de traer hielo a una fiesta ya casi acabada...


Volvió a sentir remordimiento, culpa y miedo.


Entonces, les contó todo lo que le había ocurrido...


Sus amigos siguieron su historia en silencio y con mucha atención.


Cuando acabó, todos siguieron callados, con caras de perplejidad, mirándose los unos a los otros.


Entonces uno de ellos comenzó a reirse y a aplaudir.


- Muy buena Julia... jajajajajaja.... por un momento he llegado a creermela... jajajajaja... eres toda una actriz....


El resto seguían sin decir nada.

Sus miradas iban desde el invitado que no paraba de reir hasta la sorprendentemente seria y atónita Julia.


- ¿Es que no lo entendeis? - siguió hablando el joven, sin poder parar de reir - jajajajajajaja... todo esto es una broma que nos está gastando... antes de irnos ella nos había escuchado hablar sobre el hombre del saco y de como nos asustaba ese personaje, por eso ha vuelto para intentar asustarnos...jajajajajaa... y es que lo ha hecho perfecto, si hasta se ponía pálida y le temblaba la voz contándolo... jajajajajaja....


Poco a poco el resto entendió la explicación y se unió a las risas y las felicitaciones por la broma.


Julia tambien comenzó a sonreir forzadamente.


Se sentía ridícula.


Les había confesado una de las experiencias más terroríficas y traumáticas de su vida y se lo habían tomado a broma.


Sonreía, pero tenía ganas de llorar. Llorar de vergüenza, de impotencia, de humillación, de desesperación...


El orgullo pudo con ella y acabó admitiendo, ante sus amigos, que se había tratado, tan solo, de una broma.


Por tercera vez en aquella noche volvió a despedirse y enseguida se puso en marcha, deseando, ahora sí, poder llegar a su casa, meterse en la cama y olvidar el que sin duda había sido uno de los peores días de su vida.


Curiosamente no sintió miedo durante aquel último trayecto.


Llevaba, ya casi medio camino recorrido y ni una sola vez se había preocupado de lo sucedido un par de horas antes... aquello parecía ya tan lejano e irreal que, a pesar de sentirse indignada por ello, llegó a pensar si sus amigos no tendrían razón y todo lo sentido había sido producto de su imaginación...


Pensando en esto, vió dos faros en la carretera que venían en sentido contrario.


Efectivamente, como ella pensó, cuando los dos coches se cruzaron pudo comprobar que se trataba de sus otros amigos que regresaban de la ciudad con el hielo.


Ella hizo el ademán de parar para contarles el motivo de encontrarse con ellos allí, un par de horas despues de haberse marchado, pero como vió que el otro coche seguía su camino, ella hizo lo mismo.


Lo único de lo que se lamentó fue de que seguramente ahora, los que quedaron en la casa, le contarían, a estos últimos, una versión más exagerada e irreal de los hechos que la dejarían más aún en ridículo...


Sonó el móvil en el asiento del copiloto sobre el que, ahora sí, descansaba el bolso con todos los objetos personales de su propietaria.


Lo cogió, sin quitar la vista de la carretera y, de reojo, comprobó que la llamaban desde el otro coche.


Activó el manos libres y se puso a hablar con sus amigos a los que contó su propia versión de los hechos, por supuesto, sin mencionar, para nada, su escalofriante encuentro con el hombre de la carretera.


- Bueno Julia, cariño - le dijeron desde el aparato - pues descansa y mañana ya nos vemos... por cierto, sólo una pregunta ¿Quién más se ha ido de la casa además de tí?


- Nadie, que yo sepa.... - contestó Julia intrigada -


- Entonces... ¿Quien es la persona a la que llevas en el asiento de atrás?





viernes, 25 de julio de 2008

SOY UN OSITO...



Si deseas leer este relato con música de fondo haz click en el reproductor para escucharla:











Soy un osito.
Pero no un cachorrito, de carne y hueso, de esos que corretean por los bosques persiguiendo con curiosidad mariposas de colores.
Mi carne es de trapo, mi piel de hilo de algodón y mis entrañas de serrín.
Soy sólo eso.
Un osito de peluche.
Vivo en una preciosa y lujosa mansión con grandes ventanales desde cuyos balcones puede contemplarse una hermosa vista de verdes praderas, frondosos árboles dispersos y un gigantesco estanque que mi dueño utiliza para refrescarse durantes los calurosos meses de verano.
Tengo todo lo que un ser, como yo, puede desear.
Nada me falta.
Porque los ositos de peluche lo único que necesitamos para vivir es cariño y muchos mimos.
Y, de eso, tengo de sobra.
A veces, a mí, me da por protestar y sacar el osito gruñón que llevo dentro.
Entonces, mi amo se pone triste porque nota que no respondo a sus abrazos y achuchones y yo, entonces, tomo conciencia de que soy un osito... solo eso... un osito de peluche... y, avergonzado y arrepentido, estiro mi patita hacia él, en una tímida caricia de trapo, y enseguida me acoge entre sus brazos, haciéndome sentir seguro, querido y protegido.
Me siento muy feliz.
No podía haber nunca encontrado una vida mejor como la que hoy tengo y puedo disfrutar.









Aunque no siempre, esto, fue así.
A pesar de ser poquita cosa, yo tambien tengo mi pasado.
Un pasado frío, triste y oscuro que no me gusta recordar y que comenzó cuando, un soleado día de primavera, alguien, me sacó de la tienda donde vivía con mis hermanos y amigos para llevarme a un nuevo hogar.
Yo estaba asustado.
Era la primera vez que salía de la tienda y todo me resultaba novedosamente amenazante y extraño.
Aquella misma tarde me entregaron a una niña que, ilusionada, me aceptó cariñosamente y me hizo sentir bien por primera vez desde que abandoné mi hogar.
Durante mucho tiempo fuimos inseparables compañeros que lo compartíamos todo, juegos, viajes, lecho, tristezas, alegrías, confdencias...
Pero, de pronto, todo cambió cuando, cierto día, la niña, apareció con una nueva muñeca rubia de plástico duro.
Al principio me vi obligado a compartir juegos desconocidos que nunca llegué a comprender y en los que las muestras de cariño no tenían cabida.
Más tarde me ví abandonado, pasando a formar parte de una vertiginosa estantería, al lado de una colección de cuentos que, también, habían dejado de despertar el interés de mi ama.
Por último, fuí sacado de aquel lugar y, sin ningún tipo de despedida, comencé a pasar de mano en mano por distintos dueños qué nunca lograron darme el trato que yo, en aquellos tristes y desconcertantes momentos, necesitaba.
Acabé, finalmente, tirado entre un par de contenedores de basura...
Todo había llegado a su fin.
Sobre un charco de grasientos residuos líquidos y sintiendo como el polvo, la suciedad y los últimos maltratos, a los que me había visto sometido, habían transformado mi suave piel en algo áspero y desgarrado, me lamentaba de mi destino y deseaba que pronto llegase mi fin.
Apareció, entonces, alguien que se paró frente a mí, observándome detenidamente.
Mi corazoncito de serrín se encogió.
En mi último contacto con un humano, un travieso niño, me convirtió en un improvisado balón de fútbol y no paré de recibir sus contínuos puntapiés hasta que se cansó de mí y me envió, de una última patada, al lugar donde me encontraba.
Me dispuse para lo peor.
Aunque ninguno de mis temores se hicieron realidad.
Aquel extraño me recogió y me llevó a su casa.
Allí me limpió, cosió mis heridas y recompuso mi cuerpo.
Pero no se limitó a eso.
Comenzó a tratarme con mucha ternura, llenándome de besos, caricias y abrazos.
Siempre pendiente mí, hablándome con ternura y esforzándose, día a día, para hacerme sentir único y especial.
Pasándonos el día jugando a muchas cosas, él siempre dice que prefiere jugar a mis juegos favoritos (aunque sé que lo dice y lo hace para hacerme sentir feliz)
Y qué más podría yo decir sin que llegase a quedarme corto... y es que no existen palabras para describir todo lo que llegó a hacer, y hace, por mí.
Desde entonces, hemos pasado juntos hermosas primaveras, cálidos veranos, nostálgicos otoños y entrañables inviernos.
Y, cuanto más tiempo pasa, más convencido estoy de que quiero pasar el resto de mi vida junto a él ya que nunca he encontrado ni encontraré a nadie que, como él, haya comprendido que soy un osito... sólo eso... un osito de peluche...







domingo, 20 de julio de 2008

UN MODELO PARA JUDAS...



Existe una anécdota del gran pintor, escultor e inventor Leonardo Da Vinci, acerca de su pintura "La ultima Cena", una de sus obras más copiadas y vendidas en la actualidad.

Tardó 20 años en hacerla debido a que era muy exigente al buscar a las personas que servirían de modelos.

Tuvo problemas en iniciar la pintura porque no encontraba al modelo para representar a Jesús, quien tenía que reflejar en su rostro pureza, nobleza y los más bellos sentimientos. Así mismo debía poseer una extraordinaria belleza varonil.

Por fin, encontró a un joven con esas características, fue el primero que pintó. Después fue localizando a los 11 apóstoles, a quienes pintó juntos, dejando pendiente a Judas Iscariote, pues no daba con el modelo adecuado. Este debía ser una persona de edad madura y mostrar en el rostro las huellas de la traición y la avaricia.

Por este motivo, el cuadro, quedó inconcluso por muchos años, hasta que le hablaron de un terrible criminal que habían apresado.

Fue a verlo y era exactamente el Judas que el quería para terminar su obra, por lo que solicitó al alcalde le permitiera al reo que posara para él.

El alcalde conociendo la fama del maestro Da Vinci, aceptó gustoso y llevaron al reo custodiado por 2 guardias y encadenado al estudio del pintor. Durante todo el tiempo el reo no dio muestra de emoción alguna de que había sido elegido para modelo, mostrándose demasiado callado y distante.

Al final, Da Vinci, satisfecho del resultado, llamó al reo y le mostró la obra, cuando el reo la vio, sumamente impresionado, cayó de rodillas llorando.

Da Vinci, extrañado, le preguntó el por que de su actitud, a lo que el preso respondió:

- "¿Maestro Da Vinci, es que acaso no me recuerda?"

Da Vinci observándolo le contesta:

- "No, nunca antes te había visto"

Llorando, y pidiendo perdón a Dios, el reo le dijo:

- "Maestro, yo soy aquel joven que hace 19 años usted escogió para representar a Jesús en este mismo cuadro"...

Extraido de la web www.agustinos-es.org

lunes, 12 de mayo de 2008

Bellos Poemas... (Mila)

Continuamos con el seguimiento artístico de nuestras queridas almitas del foro. Le toca, esta vez, a nuestra querida Mila que, además de sus estudios de Derecho, su sobrada maestría en la decoración gastronómica y la repostería y un pasado como escaladora de montañas, guarda un impresionante interior artístico que ha plasmado en diversos campos del mundo del arte. Es restauradora de muebles antiguos, pintora, ilustradora de cuentos, diseñadora de camisetas pintadas, actriz de teatro y cantante de un grupo folk.... todo un lujo y un derroche artístico para esta polifacética almita, a la cual invito desde este artículo a que nos siga enviando muestras de sus trabajos para poder publicarlos y admirarlos desde este Blog.
Comenzamos, en este artículo con una muestra de algunos poemas escritos por ella. Son tan sólo algunos ejemplos, una muestra de los muchos que forman parte de sus tres libros de poemas. Escritos a mano, no en el PC, como los buenos y grandes poetas y poetisas, nos descubren la gran sensibilidad que se encuentra en el interior de nuestra querida amiga. Unos versos que espero que disfruteis, sin prisas, escuchando de fondo este bello tema, de raices celtas, uno de sus estilos musicales favoritos, según ha declarado en la entrevista.

HAZ CLICK EN LA FLECHA DE PLAY PARA ESCUCHAR EL TEMA:
























"Me resumo en las tormentas.

Las que lo cubren todo

y todo lo llenan.

Y dejan su energia electrica

en los poros,

y erizan los cabellos

y la lengua reseca.

Me adivino entre las nubes

que alcanzan a unir dos instantes

como corrientes alternas.

Que apenas si se juntan

estallan y se ausentan.

Son las nubes que encendidas

apagan mis sueños con su boca

que la lluvia me corta la garganta

y se deja caer bailando

como la espuma de otras olas....

Me lleno y me vacio,

toco el suelo, añoro el cielo

y busco

en la tormenta

que me traiga

y que apague la sed de mi garganta...." (Tormenta Julio 2001)





















"Especiado de canela y menta

me bebo

la dulzura de tu boca

y me aprendo los rincones de los viajes

que yo haré a ninguna parte.

Y la espuma que me borra los sentidos

de otro mar

que quisiera emborronarte,

entre el viento

la luna se asienta en la quimera

y se acaba...

Si hubiera otra forma de encontrarte?...." (Te verde...2001)
























"No ha barrido el aire,

ni el suelo, ni el techo, ni el agua...

Pero algo se mueve

debajo del alma.

No ha tocado leve el susurro,

la magia,

ni he olido el polvo

en la huella pisada.

Ni han cambiado aun,

las telarañas.

Pero hay algo nuevo,

sin nombre, sin nada.

como un infinito

como una mirada

sentida en la nuca

como sin palabras...

Algo viene huyendo

a los pies de la cama,

silencioso y blanco

me duermo en la almohada,

de los sueños dulces

de la mar salada.

Algo nuevo viene

a enredarme el alma.

Me ata y me suelta

y luego se marcha...

No ha barrido el aire

ni el viento,

ni el techo

ni el suelo, ni el agua

pero algo se mueve

alla en la distancia..." (1996)


































"Erase una vez que se era,



un cuento de principes y de ranas



De brujas buenas



y de brujas malas.



Con un estanque dorado



y un pantano negro



y un ogro malvado.



Con los duendecillos



y un monton de hadas.



Con los autobuses, el tren



y el atasco.



Semáforos rojos



la grua ¡ que chasco!



Polis de amarillo



obras en mi barrio



Un pantano negro



Y un ogro malvado



Abrir a las nueve



Cerrar a las cuatro.



Comer de bocata



y bajarse al banco.



Luvias en enero



Y lluvias en marzo.



el aire en las hojas



tinto de verano.



Un gnomo se pierde



y yo lo he encontrado.



Vive con las hadas



entre sueños blancos



y ajustes horarios.



Los moviles suenan



El tren, los horarios...



Las setas del bosque



ropa en el armario.



Bufandas de invierno sueños de verano.



Erase una vez un gnomo



perdido



un cuento escondido



un hada sin magia.



Una bruja buena



y un buen principio.



Un príncipe rana



nada divertido...." (Erase una vez que se era...2002)

























"Me has atado con tus besos



que aun no he visto ni tu alma,



y el nudo de mi cintura



ya no puedo deshacerlo.



Me has cogido de la mano



y yo no puedo soltarla,



y en mi pecho llevo escrito



tu nombre con tinta blanca.



Y ni siquiera me quieres,



pero sabes de miradas,



y las olas de tus ojos



descansan junto a mi playa.



Me has atado la cintura



con besos de arena y agua



que según pasan los dias



me atan y me desatan..." (sentidos....abril 91)

























"Eres aun un pequeño sueño



ola cambiante en mi vientre,



rostro fingido en las noches



no se de ti aún,



mas que el anuncio de



que vendras a cambiar



de nuevo este pequeño orden.



Eres presencia y ausencia



a la vez.



Y me da miedo el momento.



Sin embargo estás aquí, ...



Cuento los dias, las horas



me da miedo este fin.



Este principio de que



aun,



eres un pequeño sueño..." (2006)

domingo, 4 de mayo de 2008

FELIZ DÍA DE LA MADRE


Cuenta una antigua leyenda que un niño antes de nacer le dijo a Dios:

“Me dicen que me vas a enviar a la tierra, ¿cómo viviré tan pequeño e indefenso que soy?”

Dios le dijo:

"Entre muchos Ángeles escogí uno para ti, que te está esperando, él te cuidará."

“Pero dime Dios, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz.”

“Tú ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.”

“Y ¿cómo entender, Dios lo que la gente me hable si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?”

Dios le contestó al niño:

“Tú ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar.”

“Y ¿qué haré, Dios cuando quiera hablar contigo?”

“Tú ángel te juntará las manitos y te enseñará a orar.”

“He oído que en la tierra hay hombres malos ¿Quién me defenderá?”

“Tú ángel te defenderá aún a costa de su propia vida”.

“Pero estaré siempre triste, porque no te veré más Dios.”

“Tú ángel te hablará de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia aunque yo siempre estaré contigo.”

En ese instante una gran paz reinaba en el cielo, ya se oían voces terrestres y el niño presuroso repetía suavemente:

“Dios mío, Dios mío, si me voy dime su nombre, ¿cómo se llama mi ángel?”

Dios le contestó:

”Su nombre no importa..... Tú le dirás... Mamá”


FELIZ DÍA A TODAS LAS MAMÁS DEL MUNDO!!!

miércoles, 30 de abril de 2008

POR EL DIA DE LA MADRE

Ésta es la carta de un hermano a otro en un día cercano al día de la madre.

Querido hermano:

Ser mamá es una tarea complicada, pero los hijos, a pesar de ser mayores, la hacemos más difícil. Piensa en esto: Ella nos enseña a sentirnos valiosos e inteligentes, y lo hace tan bien, que después nos creemos mucho más inteligentes que ella.

Todo lo que tiene nuestra madre es parcialmente nuestro, todo lo que tenemos los hijos es totalmente propio. La mamá es para muchos la responsable de todo lo que no funciona en nuestra vida. Ella, como tal, nos debe perdonar aun las ofensas más graves. Nosotros, como hijos, la resentiremos y la juzgaremos durante años, aun por pequeñeces.

Los hijos podemos opinar con todo el derecho sobre lo que hace, deja de hacer o debería hacer, pero le exigimos con firmeza que respete nuestra privacidad y autonomía.

Es común que tengamos al alcance de la mano la lista de lo que, a nuestro juicio, hizo mal o dejó de hacer por nosotros, pero pocas veces recordamos concretamente todo lo que nos dio, ayudó y benefició.

Con frecuencia le reprochamos no haber expresado su afecto por nosotros en la manera que esperábamos y usamos esto como pretexto para no demostrarle lo que sentimos de una forma que ella realmente perciba. (Tiene que ser ella la culpable.)

Los defectos los heredamos de ella y las cualidades las tenemos a pesar de ella.

Ella se quitó el pan de la boca para darnos la mejor educación posible y ahora nos sentimos más refinados que ella. Queremos que nuestra madre sea una muy buena abuela, que esté pendiente de sus nietos, pero que no se meta con la educación de nuestros hijos.

Nos gusta que nuestra madre se sienta agradecida con nosotros porque decidimos, sin consultarle, lo que consideramos mejor para su vida. (Probablemente es lo más conveniente para nosotros.)

Agradecidos con mamá, en el día de la madre, de afán le compramos una tarjeta barata, un regalo cómodo y la invitamos a comer nuestra comida favorita. Y en unos años nos quejaremos de lo desagradecidos y duros que son nuestros hijos con nosotros. Bueno, sé que todo lo anterior es cierto, pero no es mi caso.

P.D.: Por favor no le muestres esta carta a mamá.

martes, 22 de abril de 2008

HISTORIAS QUE LLEGAN AL ALMA (1)



Quiero presentaros una serie de relatos que iré publicando, periódicamente en este blog.

Se trata de diferentes situaciones, distintas todas ellas, con un mismo nexo en común... son historias que, a mí, me han llegado al alma y, por eso, he querido escribirlas y compartirlas con todos vosotros.

Dedico, especialmente, a Isa este primer relato por haber sido, ella, una de las personas que más me ha motivado a seguir escribiendo.

Muchas gracias amiga, y un fuerte abrazo!



La gran limousine frenó suavemente, con una calculada maniobra, para dejar la puerta de atrás alineada con la limpia y brillante alfombra, que invitaba a la Gran Diva, a la Estrella de la Noche, a acceder al interior del Teatro donde, los cientos de afortunados que pudieron conseguir una invitación o una entrada, la esperaban con devota impaciencia.

Un apuesto e impecable chófer le abrió la puerta y, delicadamente, le ayudó a abandonar el lujoso automóvil.

Ella, entre flashes y los gritos y vítores de sus admiradores, con paso elegante y sereno, caminó, con medida elegancia, hasta la entrada, dejando a su paso un delicioso y denso halo de grandeza y glamour...

Había, ya, vivido otros momentos como aquel, aunque, realmente, aquella noche habría de ser única especial... era su noche... su última noche...

La Prima Donna había decidido abandonar los escenarios cuando todavía era portadora de ese magnetismo especial que, además de hacerla única, había logrado hacerla disfrutar de un estilo de vida, pasión y derroche que jamás, ella misma, hubiese imaginado.

Podía haber continuado, aún, algunos años más... su público, sus fieles personales, su círculo social todavía la reclamaban, la admiraban, la envidiaban...

Sí, podía aún haber continuado... y realmente lo deseaba... pero no.

Había llegado ya el momento, abandonaría los grandes teatros, se despediría de los suyos y huiría de allí, de la ciudad, a algún delicioso y templado paraiso perdido donde disfrutaría anónima y nostálgica del resto de sus días.

Aquella noche lo dió todo en el escenario.Se superó a sí misma en cada número provocando suspiros y emociones entre el hechizado público, que seguía el espectaculo con un fervor que, en ocasiones, rozaba lo religioso.

Y llegó el último tema... la gran apoteosis de la noche...Las notas del piano se prolongaban eternamente en todos los rincones de la sala.

Ella, desde su sobrio y sensual vestido, con un impecable tocado y una, siempre, dulce y juvenil voz comenzó su canto que fue llevándolo mágicamente, en un sorprendente in crescendo hasta un sublime final eclipsado prácticamente por BRAVOS y aplausos de sus extasiados seguidores.

Alzó la vista y se sumergió en el potente chorro de luz que el foco principal del escenario, vertía directamente sobre ella....

... pero súbitamente, la luz se convirtió en ocuridad.... y la profunda ovación en silencio....

Llegó a allí en un sucio taxi de extrarradios en el que, el grosero del conductor, la había despedido llamándola "vieja borracha"

El suelo de la acera, que conducía a la puerta trasera del antiguo teatro, estaba alfombrada de basura, humedad, colillas de cigarrillos y alguna que otra sustancia desconocida... y los únicos flashes que hacían parpadear la noche eran los de una farola estropeada que, indecisa, no sabía si alumbrar o no la estrecha callejuela.

Entró en el solitario y abandonado auditorio con unas llaves que, en su tiempo, le había regalado uno de sus muchos amantes, el director del lugar donde ella tantas veces había triunfado.

A oscuras, se subió al escenario, despeinada, vestida con lujosos harapos y, siempre flotando en su sueño, viviendo su fantasía... interpretó todo su repertorio, sólo que con una voz vieja, cansada y quebrada que hacía irreconocibles algunas de sus temas más populares.

... Ahora, de vuelta a la realidad, con el eco de los BRAVOS de su amado público, sonando aún en sus oidos, en su alma, y con una cálida lágrima recorriendo su arrugada y sucia mejilla, la Gran Diva cayó sobre las polvorientas tablas del escenario y, en ese mismo instante, abandonó para siempre aquel mundo que tanta fama y gloria le había brindado, pero que tan mal la había tratado en sus últimos momentos...

Y, aún así, se marchó con una sincera sonrisa en el rostro. Había acabado su vida encima de un escenario después de haber ofrecido a su público el más espectacular de todos sus shows...

Si os ha gustado el relato os pido que a continuación mireis, escucheis y disfruteis de este video que ha sido el que me ha inspirado este pequeño cuento.
Espero tambien todos vuestros comentarios.

VIDEO: http://www.youtube.com/watch?v=8vBLrGSwXPY